miércoles, 16 de diciembre de 2009

Jaime reportándose


El sacerdote daba su recorrido por la iglesia cada mediodía. Un buen día cuando abrió la puerta se encontró con un hombre sin afeitar..., con una camisa gastada y un abrigo viejo y deshilachado. El hombre se arrodilló e inclinó la cabeza, luego se levantó y se fue. Aquello fue el comienzo de una rutina diaria, siempre llegaba al mediodía se arrodillaba brevemente y volvía a salir, el sacerdote empezó a sospechar un poco, quizás se trata de un ladrón que esta esperando el momento oportuno, pensó, por ese motivo aquel día se puso en la puerta de la iglesia, y cuando el hombre se disponía a salir le preguntó, dígame amigo, que hace aquí?, el hombre le contó que trabajaba cerca y que al mediodía tenia un rato libre para almorzar, aprovechaba ese momento para rezar , sólo me queda unos instantes sabe, la fábrica me queda un poco lejos así que solo me arrodillo y digo: Señor solo vine para agradecerte cuán feliz me haces, te pido perdón por mis pecados, no se muy bien como rezar pero pienso en ti todos los días, así que, Jesús este es, Jaime reportándose.

El sacerdote un poco avergonzado interiormente le dijo a Jaime que estaba muy bien lo que hacía, y que era bienvenido a la iglesia cuando quisiera. El sacerdote después de despedir a Jaime se arrodilló ante el Santísimo y repitió la plegaria: Señor solo vine para agradecerte cuán feliz me haces, te pido perdón de mis pecados, no sé muy bien como rezar pero pienso en ti todos los días, así que Jesús soy yo reportándome

Jaime y el sacerdote se hicieron amigos, Jaime se confesaba y recibía a Jesús en la eucaristía con gran devoción, el padre por su parte aprendía mucho de la pureza y la fe de Jaime. Cierto día el sacerdote notó la ausencia del viejo Jaime. Los días siguieron pasando sin que Jaime volviera a la iglesia. El padre comenzó a preocuparse, y fue a la fabrica a preguntar por él, allí le dijeron que Jaime estaba enfermo en el hospital, también le contaron que desde que Jaime se internó se notaba mucho su ausencia, aunque no lo demostraban demasiado, todos lo querían y ahora lo extrañaban, cuando llegó al hospital la enfermera le dijo que no podía entender porque a Jaime se le veía tan contento, ningún amigo ha venido a visitarle y el no tiene a quien recurrir, Jaime escuchó aquellas palabras y cuando se fue la enfermera le dijo al padre, esta buena señora esta equivocada todos los días desde que llegué aquí, al mediodía un querido amigo mío, viene, se sienta en mi cama me toma de las manos se inclina sobre mi y me dice: Juan solo vine para agradecerte, y decirte cuán feliz me haces, te amo y perdono tus pecados siempre me gustó escuchar tus oraciones estas siempre en mi corazón así que este, es Jesús reportándose.


Esta reflexión permite ver lo importante que es la comunicación con Jesús, así como el alimento es indispensable para alimentar el cuerpo, así también necesitamos de la fuente de Agua Viva para alimentarnos espiritualmente, debemos mantenernos unidos al árbol de Vida porque si no, no tendremos vida, seremos ramas muertas, ramas secas que sólo servirán para tirarlas al fuego. Dios quiera que éste sea un espacio para recapacitar y reflexionar acerca del verdadero sentido de nuestra vida: JESÚS.

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